El Camino del Erizo

Aventuras y desventuras de un Erizo dormilón… y friki!

Entre bardos y poetas

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“-Y te sientes como si tuvieras mucho que decir, pero no sabes como empezar. Un mundo en tu interior, preparado para salir, para mostrarse. Pero los detalles son tantos, tan bastos en su pequeñez, que no hay forma de poder trasladar la idea de tu cabeza a las palabras.

-Esos momentos en los que las palabras son insuficientes -asintió el bardo con gesto entendedor.

-¡Exacto! Y es una contradicción en sí misma, ¿sabes? -continuaba el poeta, su copa de champán en la mano.

El bardo no podía evitar fijarse en el delicado parpadeo de las velas reflejadas sobre el cristal minuciosamente tallado. Casi brillaban tanto, pensó, como la horrible chaqueta de seda y terciopelo que su interlocutor vestía en aquellos momentos. Bendita Liveta, ¿es que no has bendecido a los nobles con sensibilidad visual? Suspiró, y aún así volvió a concentrarse en la conversación. Al fin y al cabo, quizás le resultase divertida.

-Quiero decir -continuaba el poeta con tono afectado-, el entánico es tan extenso en palabras, tan sutil en sus matices y, al mismo tiempo, tan claro en sus significado. Por supuesto, es necesario conocerlo. No basta con que cualquier bárbaro venga chapurreando algunas frases en entánico, suficientes para pedir una cerveza. Me refiero a estudiarlo, a comprender el origen de los términos, las derivaciones que han sufrido con el paso de los años, las adaptaciones. La evolución, amigo mío.

>>Dentro de cada palabra hay espíritu, esencia. Y ésa está ahí desde el comienzo de los tiempos, desde que la comunicación existe. Algunas viejas criadas dicen que en los nombres hay poder. Que cuando pronuncias la palabra “agua”… -y mientras lo hacía parecía deleitárse en el juego de las vocales y el chasquido de las consonantes-. En esos momentos, Marmain sea loada, estás conjurando la misma esencia de ese elemento. Su fuerza, su calma, su insondabilidad.

El poeta pareció contener el aliento unos momentos, disfrutando de un estado de comunión del que tan solo él parecía participar.

-Y sin embargo, ¡ay! No es suficiente. Porque en un mundo, sí: encuentrarás agua. Pero tan solo con esa palabra no llegas ni siquiera remotamente a sugerir las numerosas formas, los diferentes estados, los incontables lugares con los que tan sagrado elemento cuenta. ¡Y están todos en mi cabeza! ¡Todos dispuestos a salir! Pero si doy prioridad a uno, no estaré más que quitándole importancia a los demás. Y puedo confundir, puedo malinterpretar, puedo olvidar. ¡Qué desasosiego! ¿Entiendes ahora, querido amigo, cuál es mi problema?

El bardo seguía sonriendo, y observaba a su interlocutor sin poder ocultar su diversión. El marqués de Hagganes era conocido por su profunda devoción a Marmain, la Señora de las Olas. Pero si cabe, era aún más conocido por su interés en lo oculto, lo prohibido y, con mayor frecuencia (quizás por ser más fácil de encontrar), lo morboso. Así pues, al ya veterano compositor y cuentacuentos no le cabía duda alguna de adónde acabaría por tirar la conversación. Asintió, siguiendo el hilo de los pensamientos del noble, y éste continuó:

-¡Pero imagináos, solo por un momento, que existiese una forma de convertir íntegra y completamente mis pensamientos en un mensaje completo, instantáneo! Con todo lujo de detalles enrevesados, pero que fueran claros y ordenados. ¡Sería…!

-El fin de los escribanos. -terminó el bardo por él.

El joven poeta rió alegremente, con una voz aguda que hacía chirriar los dientes a quien la escuchaba. Luego tomó un trago de champán y se secó una fugitiva lágrimilla, todavía deshaciéndose en risas descontroladas.

-Desde luego, muchos monjes tendrían que buscar un pasatiempo distinto si algo así se hiciese vox populi. Pero me temo que sería imposible… ¿verdad?

-Bueno… desde luego, no es algo que sea común en absoluto…

La mirada del noble se perdía en expectación entre los ojos castaños del bardo. Éste sonrió, y muy despacio, añadió:

-Sin embargo…

-¿Sí? -lo alentó el noble sin poder contener la impaciencia-. Vamos, no te hagas más de rogar.

-Sin embargo -repitió el bardo, esta vez enérgicamente-, hay una historia que oí una vez a un caballero. Alguien que conocí en sus días más espléndidos, y que luego pasé a considerar amigo cuando su alma se volvió sombría como los ojos de la Señora de los Secretos.

-¡Habla entonces! ¡Quiero saberlo todo! ¡Quiero saberlo ya!

-Os ruego tranquilidad, mi señor. -lo interrumpió Bardomero, el Bardo, alzando una mano. Las comisuras de sus labios se torcían en una sonrisilla divertida-. Para hacer lo que pedís, tendría que ser capaz de obrar Magia. Pues es lo único, según he oido, que puede conseguir poner ideas de forma íntegra y absoluta fuera de la mente de quien las conjura. Y si bien me gustaría poseer tal habilidad, no entra dentro de mis capacidades. Ahora, os contaré la historia. Pero habrá de ser a la manera tradicional: tendré que empezar desde el principio…”

– Vilia, Lost Chapters.

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Mood: “Resting before a hectic week. Sundays are soooo great!!”

Song:
“Tell me where to go when fate won’t deliver
‘Cause I can’t forgive her
When I let her know, this pain I’ve been living
Will her next collision be me?”
Deliver – Sick Puppies
http://grooveshark.com/#!/s/Deliverence/4zTfJa?src=5

Written by Erizo

09/07/2012 a 0:59

Publicado en Bardomero, Vilia

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