El Camino del Erizo

Aventuras y desventuras de un Erizo dormilón… y friki!

Consejo

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Castle Skies - by =jasonwilde

Castle Skies – by =jasonwilde

-Podéis contar con mi lealtad y mis humildes habilidades, mi señor… si es que se me permite llamaros así -declamó Cyril Darson casi como si estuviese recitando de memoria, aunque sin perder por ello una pizca de pasión-. He servido a esta tierra durante toda mi vida y, si vos lo deseáis, lo seguiré haciendo.

Maeron asintió, satisfecho. No había sido muy difícil. Aquél hombre ya entrado en años parecía más que aliviado de que alguien se alzara dispuesto a mejorar la situación de la ciudad. Probablemente no conocía nada más que los edificios y las callejuelas que había tras los altos muros que habitaba. Podía moverse entre ellos con soltura y facilidad, casi como si fuera parte de su naturaleza. Haber tenido que plantearse abandonar Media Esuarth tenía que haberle dado pesadillas.

Por todo aquello, el Maestre Darson le resultaría muy útil. Sabía qué hacer para que la región saliera adelante: tenía experiencia a la hora de organizar las épocas de siembra y de cobrar los tributos, sabía lo que requería organizar un mercado y los aranceles que eran adecuados. Conocía qué les sobraba a los productores y qué les hacía falta a los artesanos. Los señores  de la región y muchos de sus capitanes, los principales mercaderes, los jefes gremiales, los líderes religiosos… Darson hubiese sido capaz de sacar adelante toda la nación él solo, si fuese consciente de sus capacidades. Sin embargo, el servil ingeniero tenía tendencia a inmiscuirse demasiado en los detalles de todas aquellas tareas como para poder formarse una imagen global de las necesidades que había en aquellos momentos en la ciudad. Realmente, las disfrutaba.

Darson era un gran consejero, pero no era un líder. Necesitaba a alguien con visión que fijase una meta clara y concreta, y que no despegase sus ojos de ella. Alguien que fuese guiando el proceso que él iría llevando a cabo. Y eso se proponía hacer Maeron… en cuanto exprimiese todo el conocimiento que Darson pudiera darle en aquellos momentos.

-Levantaos, Cyril -dijo Maeron, ayudándolo. Darson se había arrodillado como un caballero que fuese a prestar juramento-. Me alegro mucho de poder contar con vos. Kuthan me ha dicho cuán indispensable habéis sido para preparar la defensa de la ciudad antes de la batalla contra el ejército entánico. Yo mismo he podido ver que vuestros conocimientos de los asuntos de estado son amplios y vuesta disposición encomiable. Y por ello quiero haceros una pregunta que será crucial para meses que están por venir.

Cyril asintió, la mandíbula encajada y el rostro concentrado bajo las incipientes arrugas que le imponía la edad.

-Son muchos los aspectos que involucra la gestión de una ciudad tan grande como ésta. Vos sois consciente, no me cabe duda alguna: gestión de tierras, edificación, producción agraria, gremios de artesanos, comercio, organización militar, del tesoro…

-Y religiosa, mi señor. Y también en cuestiones de leyes y justicia, impuestos y censo. Y eso tan solo dentro de la ciudad. Cada región posee un terrateniente con aldeas y pueblos a su cargo, que tienen necesidades y realizan peticiones al Ducado. Y luego, por supuesto, la atención y servitud a la corona entánica, a los inmigrantes westfállicos…

-Creo que eso último no será necesario inmediatamente, Cyril -lo interrumpió Maeron-. Actualmente, la Corona Entánica sigue siendo nuestra enemiga, hasta que nos lleguen noticias del general Parvel.

Aquello no le gustó lo más mínimo a Darson, que permaneció callado con aspecto preocupado. Así pues, Maeron continuó.

-Como bien puedo comprobar, sabes perfectamente a los aspectos de gobierno a los que me refiero.

-Sí, mi señor -contestó Cyril, obsequioso.

-Mientras el Duque Graham gobernaba la región, estoy seguro de que tendría a varias personas a su cargo para ayudarlo con todas estas tareas, llevando a cabo el cumplimiento de sus órdenes, ¿no es así?

-Sí, mi señor. El Duque Graham se servía de un consejo para estar informado y discutir sobre las decisiones que fuesen más acertadas para la ciudad.

-En ese caso, necesito saber a quiénes otorgaba el honor de formar parte de dicho consejo, y qué responsabilidades le otorgaba. Necesito dos cosas: saber qué aspectos necesito cubrir y delegar, y saber, de quienes ostentaban esos puestos, qué personas son de confianza… y están vivos.

El ingeniero asintió, y contestó con vehemencia:

-El Duque Graham se valía de los siguientes cargos para organizar su mandato. El Ingeniero Jefe soy yo mismo, mi señor, y me encargaba de las defensas de la fortaleza. También organizaba la construcción y la revisión de la mayor parte de las torres y de la muralla. Dado que este tipo de trabajo me ponía en constante contacto con los gremios de artesanos y albañiles de la ciudad, también los representaba en el consejo.

>>El cargo de Guardián del Tesoro lo ostentaba Sir Loid Harrin, hermano de Lord Gregory Harrin, terrateniente de la comarca de Endia Assai, una de las más importantes de Media Esuarth. Se encargaba de fijar los impuestos, los aranceles y las leyes de comercio. Gestionaba la Casa de Cambio de la ciudad y conocía a la mayoría de los mercaderes que pasaban por aquí. Mantenía a la Patrulla de la Mano Dorada, un grupo de recaudadores de impuestos que se hacía cargo del cobro en toda la región. También llevaba las cuentas del tesoro y gestionaba los gastos. Desapareció un par de semanas después de que el Hijo de Thrain llegara a la ciudad, cuando nos declaramos neutrales en la guerra entre Entanas y Westfallia, y no hemos sabido nada más de él…

-Eso me lleva a una pregunta importante -dijo Maeron-. ¿De cuánto oro disponemos?

-Pues disponemos de una buena reserva, mi señor, aunque menguada con respecto a lo que poseíamos anteriormente. Nuestro tesoro asciende a la suma de cuarenta mil piezas de oro, sin contar joyas y obras de arte. Nuestro mayor problema actualmente, en mi opinión, es encontrar dónde gastarlas…

-Está bien, sigue.

-Sí, mi señor. El cargo de Jefe de la Guardia, como sabréis, se concedió a Mark Volmer. Es un buen hombre, aunque detesta a la corona Entánica. Ha hecho un buen trabajo desde que está en el cargo, y es una de las personas más rectas que conozco.

>>Sir Aaron Lithern es un enviado del ejército entánico, y como tal también solía participar en las reuniones del consejo. Dado que no estábamos en guerra, su participación se limitaba a informar de las maniobras que llevaría a cabo su división y a proporcionar hombres a la guardia o coordinar patrullas siempre que se lo pidiesen. Es algo brusco, pero es un hombre capaz.

>>El pastor Eric Kromwell siempre ha estado a cargo de la agricultura, el pastoreo, los diezmos y el abastecimiento de la ciudad. Es un hombre devoto y servicial, que no se preocupa más que por la madre tierra y por sus hijos. Sus bendiciones siempre nos han proporcionado buenas cosechas.

>>El Padre Kerd lleva muchos años a cargo de la guía espiritual de la ciudad. Sirvió al padre del actual Duque Graham, y su palabra ha tenido siempre mucho peso en el consejo. Se encarga además de administrar justicia entre los peticionarios que acudían al castillo, y a los reos que habían cometido algún delito.

>>Por último, dos asientos más se reservaban para los primogénitos de algunas de las casas más importantes de la región, que hacían de representantes de la corte. Eran puestos muy disputados entre todas las familias de nobles. Los últimos en ocuparlas fueron Jerrin Eadmon y Steven Keaning. Ambos dejaron la ciudad poco antes de la batalla, y no hemos vuelto a tener noticias de ellos.

-Entiendo -dijo Maeron, meditabundo-. Y dime, Cyril… El Duque Graham, ¿en qué basaba sus decisiones? ¿Cómo decidía cuáles eran las necesidades de la ciudad?

Darson observó al ex-paladín sorprendido y asustado. Se humedeció los labios antes de contestar.

-El señor Graham siempre se preocupó enormemente por el bienestar de la ciudad, mi señor. Atendía todas las reuniones del consejo sin falta, y prestaba oidos a todas las peticiones y asuntos que surgiesen. Le afectaba muchísimo la violencia y el crimen, y solía decir que las enormes murallas no protegían a la ciudad del verdadero peligro que nos amenazaba a todos, y que se encontraba aquí -dijo, haciendo un gesto con sus brazos que abarcaba el castillo, los distintos barrios y, posiblemente toda la ciudad.

-Ya… -contestó Maeron-. ¿Y salía mucho del castillo, el Duque Graham?

-Pues… no, mi señor. Excepto para cazar algunos fines de semana, o para visitar alguna de los castillos de la provincia. No demasiado.

Maeron asintió con gesto entendido, y se dirigió a la ventana. Darson lo acompañó, sumiso.

-Mira, Cyril -dijo, y su mirada recorrió buena parte de la ciudad: edificios destrozados, calles llenas de escombros, personas que caminaban pesadamente perdiéndose entre la niebla, los restos de muralla destrozada-. Estoy seguro de que ves lo mismo que yo, y piensas en que hay que limpiar las calles, reconstruir edificios, levantar de nuevo la muralla… pero el verdadero problema al que nos estamos enfrentando no es de ese tipo.

Maeron se volvió hacia el ingeniero, que lo miraba sin comprender:

-Lucius Graham tenía razón. El verdadero pelgro está aquí -dijo, y se llevó un dedo al pecho-. Media Esuarth, sus gentes, han sufrido más de lo que nadie se merece sufrir. Están pasando hambre, frío… Y miedo, tristeza, perdida. No bastará con levantar muros o proporcionar comida. Es preciso que levantemos también a todas esas personas: su espíritu, su ánimo, sus ganas de luchar.

>>Formaré un consejo, Cyril, pero éste no se reunirá en el castillo. Tampoco me quedaré yo aquí. Las calles de Media Esuarth son el problema y, al mismo tiempo, la solución para esta situación. Ellos son la esperanza de todos nosotros. De la raza humana -Maeron no pudo evitar suspirar al recordar las palabras de Kuthan saliendo de su boca-. A ellos es a quienes debemos acudir.

>>Cyril, harás lo siguiente: irás al gremio de tejedores y encargarás cuarenta banderas y banderines. Media Esuarth tendrá un nuevo blasón. Pedirás a los sacerdotes de Thrain que bendigan todos y cada uno de esos estandartes y los colgarás de todas las torres del castillo y de todos los torreones de la muralla. Darás uno a cada patrulla de la guardia, uno para las plazas del mercado y uno para cada una de las puertas. Media Esuarth va a volver a nacer de sus cenizas, y se alzará más alta, más fuerte, más brillante.

-¿Y cuál será ese nuevo blasón, mi señor?

Maeron se volvió de nuevo hacia la ventana. Recorrió la ciudad entera con la mirada, en silencio. Por fin, sonrió. Desde luego, era una visión que a él mismo le inspiraba. ¿Por qué no iba a inspirar a los demás?

-Dos torres doradas unidas por una muralla -dijo al final-, tras la que se alza, en verde, un roble enorme. El Guardián de Media Esuarth.

Vilia, capítulo 4: Caminantes de Planos.
Ciudad de Media Esuarth, Entanas.
21 de Enero del 1509 d.S.

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Song:
“Quien no cree en milagros,
sabe que querer es poder.
Aquel que nada tiene,
nada puede perder.”
– Contra en Viento, Warcry.
https://www.youtube.com/watch?v=Ti3PCer4a30

Movie: “If you had a chance to change your fate, would you?”
– Princess Merida. Brave (2012). Directed by Mark Andrews, Brenda Chapman and Steve Purcell

Written by Erizo

24/09/2012 a 0:38

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