El Camino del Erizo

Aventuras y desventuras de un Erizo dormilón… y friki!

Archive for mayo 2013

Dreams between two worlds

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Let the Devil Sleep. By kelly1412

Let the Devil Sleep. By kelly1412

La hierba, fresca y húmeda de rocío, rozaba suavemente sus pies descalzos de la misma forma que  su voz, sus palabras, acariciaban su alma. Caían una a una, gota a gota, creando ondas que la conmovían y que consguían llegar a los rincones más recónditos de su ser. Como pequeños chaparrones de lluvia, parecían envolverla. La hacían estremecer. Y el aire que respiraba, como vaho, se escapaba entre sonrisas entre felices y tristes, entre alegres y melancólicas.

Por ser, quizás, las últimas.

-Y cuando llegue la noche, miraré aquellas estrellas -decía él señalando a un grupo de siete luceros que brillaba con fuerza. A Iridal le parecía que lo hacían para ellos-. Y en ellas veré tus ojos, y sabré que tú también las estás mirando. Y así no me sentiré nunca solo.

Ella dejó escapar una carcajada clara, cristalina.

-¡Qué romántico! -contestó-. ¿Eso se lo dices a todas las chicas, paladín?

-En absoluto -respondía Idan mientras la observaba entre sonrisas-. Solo a aquellas con las que me he criado desde pequeño.

-Bueno, bueno -Iridal se adelantó unos pasos y dio media vuelta para mirarlo, mientras seguía caminando hacia atrás con las manos unidas en la espalda-. Eso solo nos deja a Milly, a Sussanne, a Janine, a Danielle…

-¿A Danielle? Vamos, dudo mucho que le gustase yo o cualquier otro chico de la aldea. ¡Si tenía los brazos más anchos que los míos! De hecho,  yo creo que a ti te ponía ojitos.

-Pues no te voy a negar que tenía su aquél…

-Ya, y eso es lo que más me preocupa.

Ambos rieron dulcemente, atravesando la quietud y el silencio de la noche. Caminaron unos pasos más, entre pequeños saltos, bailes y chanzas; entre risas y tiernas caricias, tímidas y anhelantes al mismo tiempo.

El tiempo se perdió entre un mar de recuerdos, y el cielo comenzó a cambiar del negro de la noche al azul oscuro que augura un nuevo día. Los dos amigos se dieron cuenta, sabedores de su significado, y se detuvieron. La mano de él buscó la d Iridal, encontrándola. Se estremeció cuando sus dedos se entrelazaron, y devolvió el apretón con fuerza. El azul se tornaba más vivo por momentos.

-No quiero marcharme -dijo Idan, tristemente. Ella sonrió.

-Eso no es cierto. Lo estás deseando.

Idan se volvió hacia ella. Sonreía, si bien sus ojos, al encontrarse, rezumaban tristeza. Y ternura.

-Dame una sola razón para que me vaya -dijo.

-Bueno, es tu deber. Te llaman a filas. Tienes que proteger el Valle. ¿Quién va a hacerlo mejor que tú?

-Podrían defenderlo sin mí. Además, el enemigo no viene por el este, sino que está en el mismo corazón del Valle. Habría que asediar el Alcázar Zhent y destruirlo.

Iridal no pudo evitar estremecerse de nuevo, aunque en esta ocasión la causa fuese más oscura. Esperaba… no, deseaba que Idan fuese a cualquier lugar excepto a aquel Alcázar. Allí, su vida correría un peligro mucho mayor que el de enfrentarse a un ejército enemigo. Allí la encontraría a ella…

-Todo llegará… a su debido tiempo -dijo tristemente. Y, esperaba, con sinceridad.

-Lo que dije antes de las estrellas… era cierto -dijo Idan, y sus ojos volvieron a encontrarse. Su intensidad casi la quemaba. Sonrió.

-Dudo que puedas ver mis ojos en las estrellas, tonto.

-Es curioso… porque veo dos estrellas en tus ojos… que parecen haberse caido, perdidos en un mar de trigo…

Idan dio un paso adelante, lentamente, y la besó. La felicidad y el dolor se convulsionaron en su interior, sin control. Una lágrima se deslizó por su mejilla, llegó hasta sus labios, se perdió entre besos…

El sol comenzó a despuntar por el este. Ambos se abrazaron en silencio; buscando el calor del otro e intentando perderse entre sus brazos; creando recuerdos segundo a segundo; recuerdos que los acompañase el resto de sus vidas.

-Te voy a echar de menos -dijo Idan con voz ronca.

-Eso espero -contestó Iridal hundiendo el rostro en su pecho-. Pero por encima de todo, quiero que vuelvas.

-Volveré, no te preocupes.

-Promételo -dijo, y tomando súbitamente una decisión se alejó de él para taladrarlo con la mirada. Con voz firme, repitió-: Promételo. Porque yo te prometo que, si no vuelves, iré yo a buscarte. No me importa cuán lejos tenga que ir, cuán alto deba escalar, o cuán profundo cavar. Si debo navegar, navegaré. Si debo volar, volaré. Si debo buscarte, buscaré…

>>Porque si estás vivo, te encontraré. Mientras existas en el mundo, te hallaré. Y si es necesario, iré más allá…

Idan la miró sorprendido durante un momento. Luego sonrió, y asintió.

-Por mi honor -dijo-, te lo prometo.

Un nuevo beso selló aquél juramento.

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Iridal despertó.

El suelo de roca estaba helado, y una niebla pegajosa lo envolvía todo a su alrededor. Buscando calor, se acurrucó y apretó a Rue contra su pecho. Sus dedos rozaron un mechón de cabello, y al recordar su sueño se estremeció.

Idan yacía más allá, cubierto por las gruesas mantas y profundamente dormido.

Iridal se incorporó lentamente mientras se envolvía en sus propias mantas. Temblaba. En silencio, se acercó al que fuera su marido.

Idan había cumplido su promesa. Había vuelto. Aquella, y otras muchas veces. Nunca había faltado a su palabra. Nada le había impedido volver a su lado. Nunca había dejado de amarla.

Y siempre que se marchaba, repetía su promesa. Así como su esperanza de encontrar sus ojos en el cielo.

Excepto aquella vez…

Iridal acarició suavemente la mejilla de aquél hombre a quien había conocido desde que era una niña, que había amado como nunca pensó que podría llegar a amar, que la había salvado de la condena de su alma, y por quien había condenado su alma para salvar.

-Te quiero… -susurró, estremecida.

Nunca olvidaría la felicidad que había conocido a su lado. Como nunca olvidaría su propia promesa. Ella también la había cumplido. Hasta sus últimas consecuencias. Y, se dijo, la volvería a cumplir si fuera necesario.

Su dolor era que todo aquello… él sí lo habiese olvidado…

Una lágrima recorrió su mejilla y llegó hasta sus labios. Pero esta vez, no hubo un dulce beso que la encontrara.

Le supo amarga.

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Montañas Azules, camino de Txultal-Chib, durante el viaje de Taryc y Ashazaar más allá de la Muralla de los Dioses.
Vilia, Lost Chapters.

Music:
“‘Cause of your advice I’m so strong,
I still believe in this
and all the best moments we had
are safe with me
so see you soon.”
– See you soon, Nothink
http://grooveshark.com/#!/s/See+You+Soon/3obc5f?src=5

Written by Erizo

17/05/2013 at 2:05

Publicado en Idan, Iridal, Rue, Vilia, Vilia - PJs