El Camino del Erizo

Aventuras y desventuras de un Erizo dormilón… y friki!

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Westfallas-Nova

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Westfallas-Nova es la ciudad capital del reino de Westfallia. Situada en el delta del río Fention, en el punto en el que sus caudalosas aguas se dividen en dos anchos brazos que discurren a lo largo de sendos valles de más de cien kilómetros de largo, se trata de un asentamiento que ha ido creciendo progresivamente en etapas bien identificadas desde que fuera fundada hace más de 500 años.

 

La fortaleza principal, hogar de los Reyes Conrad y Agatha Westfalli, se alza sobre una colina que marca el punto desde el que se divide el río. Se trata de un bastión magnífico, rodeado de una muralla propia y con varias torres que se alzan, fuertes y majestuosas, rematadas en almenas de piedra tallada. Siendo éste el punto central de la ciudad, está cercada por tres círculos concéntricos, donde se alzan nuevas murallas. Estas claras expansiones de la ciudad fueron apareciendo a medida que fue aumentando la población y los requisitos de espacio habitable. A su vez, la construcción de las fortificaciones que delimitan cada zona coincidieron con el inicio de las hostilidades de cada una de las tres Grandes Guerras que Westfallia ha librado con Entanas en los últimos siglos, si bien tan solo en la última Gran Guerra se han llegado a poner a prueba.

A los pies de cada una de las tres murallas se han creado canales navegables que emanan del propio río Fention, y que aprovechan la extensa llanura del valle para fluir en dirección oeste. De estos canales principales surgen atracaderos, pequeños afluentes y brazos de río que penetran en docenas de rincones de la ciudad, convirtiéndola en un inmenso puerto sin mar y, al mismo tiempo, en una verdadera obra de arte de la ingeniería.

Si bien, cuando fue fundada, la mayor parte de los edificios eran tan solo cabañas y pequeñas casas de madera, el paso de los años y el enriquecimiento de los habitantes de Westfallia ha hecho que en la zona del Primer Anillo no pueda encontrarse rastro alguno de aquellas primeras construcciones. Éstas han dado lugar a enormes mansiones y residencias, todas ajardinadas y rodeadas de vallas o muretes propios, donde la nobleza y los comerciantes de éxito se alojan cuando están en la ciudad. Cada una de estas mansiones sirve de claro testimonio del poderío y el buen gusto del que la alta sociedad westfalli disfrutan, siendo las columnas, las finas tallas y los balcones los principales protagonistas de las anchas calles que separan unas viviendas de otras. Encumbran esta zona diversos parques que se cubren de fragancias y flores al llegar la primavera. Cada uno de ellos ha sido diseñado por una familia noble distinta, y los parterres reflejan sus ideas de estilismo con formas y disposiciones en muchos casos estrafalarias. Completan la mayoría de estos vergeles decenas de estatuas que reflejan a sus respectivos patrones y sus antepasados, algunas de las cuales perduran desde hace más de 200 años.

Destaca en el Primer Anillo una torre de piedra maciza que parece competir en altura con la Torre del Homenaje del Castillo Westfalli. Si bien sus capacidades defensivas son mínimas, su utilidad queda de manifiesto en su simbolismo: los principales gremios de la ciudad se reúnen regularmente en lujosas estancias y salones, marcando el devenir económico de la ciudad y, en buena medida, del reino. Un poder otorgado, en palabras de los propios hombres de negocios, a aquellos que lo han obtenido con el sudor de su frente, y no con su solo nacimiento.

El segundo anillo está constituido por diversos distritos, entre los que los de artesanos y mercaderes destacan por su número. Las viviendas y construcciones de los llamados ‘Nuevos Nobles’ contrastan con las calles angostas y el olor a pescado de los diversos puertos y almacenes que pueblan esta zona. Cabe destacar que puede encontrarse en esta sección de Westfallas-Nova el edificio central desde el que la Guardia de la ciudad se coordina. También llamados “Espaderos”, este cuerpo compuesto por casi quinientas almas son famosos por haber sido otrora un cuerpo militar del propio ejército Westfalli, desligado del ejercicio militar activo en pos de la salvaguarda de la ciudad al final de la Tercera Gran Guerra. Sin embargo, muchos aspectos de su cultura siguen íntimamente ligados a la cultura del ejército, y es costumbre, por ejemplo, que todos los neófitos que llegan a ser nombrados Espaderos juren su cargo ante el propio Rey, poniendo sus vidas a su servicio y al de la ciudad. No son pocas las solicitudes de ingreso que recibe este cuerpo anualmente, y sin embargo son muy contadas las que se aceptan. Los Espaderos se consideran un cuerpo de élite, y es un gran honor poder entrar a servir como uno de ellos.

The Musketeer - by DavidGalopim

The Musketeer – by DavidGalopim

El tercer anillo es aún más grande y variado. La mayoría de las calles que recorren esta sección son estrechas y están flanqueadas por edificios que, si bien son de piedra y de buena calidad, tienen un marcado carácter funcional, por encima de cualquier fin decorativo que pudiese darle. Los westfallis, sin embargo, se precian de ser gente alegre y elegante, y allí donde la arquitectura no puede aportar el estilismo del que se consideran merecedores, son los tiestos y parterres de flores y las enredaderas trepadoras las que proporcionan tal efecto. Muchas calles están cubiertas por cables lanzados entre los tejados de los edificios y posteriormente cubiertos de enredaderas, creando parasoles naturales que ayudan a detener el agobiante calor que inunda el valle en verano.

La ciudad se extiende más allá de las murallas, y ha aumentado aún más en los últimos meses. La guerra y la invasión de las extrañas criaturas que, se dice, están asolando la campiña provoca que cientos de refugiados hayan llegado hasta la ciudad en busca de seguridad. Diez puertas controlan el paso de los ciudadanos desde el Tercer Anillo hacia el exterior. En los últimos días permanecen cerradas para evitar que la masificación y el caos puedan penetrar en la ciudad, aunque al mismo tiempo atemorizan a los desafortunados refugiados que no son admitidos bajo la protección que tanto ansían.

Y así, la tensión de habitantes y recién llegados no hace más que aumentar, auspiciada por el rojizo astro que parece bañarlo todo en sangre.

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Book: “Ésa es la raiz del mal -contestó Crysania a la fogata-, permanecer al margen y no mover un dedo.”
Crysania Tarinius, Sacerdotisa de Paladine. El Templo de Istar. Libro 1 de las Leyendas de la Dragonlance
http://bit.ly/1wloSl5

Written by Erizo

27/06/2014 at 1:05