El Camino del Erizo

Aventuras y desventuras de un Erizo dormilón… y friki!

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Silver Void

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Astral Witch, by *StrangeKobold

Viajar a través del plano astral siempre resultaba peligroso.

No peligroso en el sentido de que pudieras hacerte daño durante el viaje. Que también. Sino porque cuando viajas a través del plano astral sueles saber cuál es el punto desde el que entras, al menos si tienes suerte, pero raramente sabes cuál es el punto al que vas a llegar cuando lo abandones.

Iridal había viajado multitud de veces a través del plano astral. En las últimas semanas, de hecho, y si el tiempo se midiese igual en aquél plano y en el terrenal, podría decirse que había pasado más tiempo y recorrido más distancia dentro del plano de plata que caminando a través de praderas, montañas y caminos. Incluso si sumabas los viajes que había hecho a caballo, a pie y volando, ni siquiera se acercaba a las cifras sobredimensionadas que se obtendrían si la distancia en aquél extraño espacio interplanar pudieran expresarse en un sistema métrico que permitiese hacer esos cálculos.

Son las pequeñas maravillas de la magia.

Y sin embargo, la mayor parte de los viajes que había realizado habían acabado sin incidentes más graves que aparecer a varios kilómetros del punto de destino deseado. Hasta ahora.

El plano astral está en su mayor parte vacío. Enormes extensiones de nada se pierden más allá de la vista entre neblinosos horizontes plateados. Iridal lo sabía no por el tiempo que había pasado recientemente allí, que desde el plano material se podría considerar segundos y que para sus sentidos habían supuesto poco más. Esos viajes los había realizado a través de senderos mágicos creados por conjuros, y no permitían que el conjurador pudiese admirar el paisaje. Es necesario entrar en el Astral de otra forma para poder admirar el enorme vacío gris, e Iridal lo había hecho algo más de un año atrás.

La experiencia la había horrorizado.

-Imagina que caes al mar, muy al fondo. Te envuelve completamente, lo sientes por todo tu cuerpo. Pero a diferencia de estar completamente oscuro, puedes ver todo lo que hay a tu alrededor. Que es nada.

Dart-Dos frunció el ceño con esfuerzo mientras Truy, Mae y Kaith se miraban confundidos. Iridal hizo un gesto de impotencia y lo intentó otra vez.

-No es que haya luz. Ni siquiera hay luz en el plano astral. A tu alrededor se extiende un vacío gris plata que no dificulta ni facilita la visión, como la oscuridad o la luz. No hay nada que ver. Tan solo tú mismo, que estás allí. Y a esas alturas ya sabes que no deberías estar allí.

-¿Y tampoco había suelo? ¿Cae uno por siempre? -preguntó Dart-Dos sin acabar de estar seguro de si entendía lo que escuchaba o no.

-No, no caes -explicó Iridal-. No hay suelo, pero tampoco hay aire o gravedad. Permaneces en el sitio en donde has aparecido, a menos que decidas moverte. Y si lo decides, sencillamente te mueves. No en una dirección, ni hacia algo… solo te mueves y ya está.

-¿Quieres decir que tampoco puedes respirar, como debajo del agua? -aventuró Truy sorprendido-. No creo que pudieras aguantar allí mucho, ¿no?

Iridal empezaba a cansarse. Explicar cosas tan insustanciales a personas no instruidas en la magia era cansado y frustrante. El Astral no era un mundo, ni siquiera un plano. Llamarlo así no era más que abuso del lenguaje. Por contra, el astral era lo que había entre un infinito número de planos. Algo en lo que ningún ser vivo debería estar nunca, pues estos habían sido diseñados para habitar mundos. Incluso aunque los mundos fueran simas abisales o infiernos llameantes. El astral era distinto incluso al espacio. Allí al menos había estrellas.

De todas formas, a la mujer todavía le dolía todo el cuerpo, y apenas podía mover los brazos o las piernas. Las manos y los dedos le temblaban, y no dejaba de sujetárselos en un intento de evitar que los demás lo vieran. Queriendo prolongar el tiempo que tenía para descansar, contestó:

-No hay aire, pero no necesitas respirar. Tampoco comer ni beber. No sudas, ni te ensucias, ni te mojas. Tan solo te cansas, y necesitas dormir de vez en cuando. Pero nada más.

>>Tampoco envejeces.

-¿Es como la criogenización de los atlantes, entonces? -preguntó Kaith en voz baja, preocupada.

Iridal consideró aquello unos segundos antes de responder. Ciertamente, cabía la posibilidad de que lo que fuese que habían hecho los Alados con su pueblo podía estar relacionado con el plano astral. La psiónica tiene una naturaleza astral muy intensa por el hecho de ser una disciplina mental. Sin embargo, al no ser tan distinta de la magia arcana, no podía estar segura de si aquellas cámaras inmensas que se ocultaban en las Montañas Azules los transportaban parcialmente al Astral o era algo completamente distinto.

Por otro lado, eso explicaría porqué muchos de ellos no habían despertado aún. Y quizás, que no fueran a hacerlo nunca.

-No sabría decirlo, Kaith -explicó finalmente-. La psiónica está fuera de mi conocimiento. Puedo explicarte como funciona el multiverso… o bueno, como entiendo yo que funciona, que no es poco. Pero no he estudiado vuestra disciplina, y mucho menos lo que sea que han hecho los Atlantes en Txultal-Chib.

Aún así, le gustaría poder hacerlo, se dijo a sí misma.

Kaith asintió y se sumió de nuevo en un silencio pensativo. Fue Dart-Dos quien habló esta vez.

-Entonces, ¿qué nos ha pasado? ¿Por qué estamos en mitad de una pradera, Xitrain sabe dónde, cuando se suponía que íbamos a Nívola?

Eso, por lo menos, sí sabía contestarlo, aunque no por ello la hacía sentir mejor. No pudo evitar un escalofrío. Hubiese dado una mano, y con ella parte del Arte, por no conocer la respuesta.

-La teleportación es un arte difícil e inexacto. Involucra una transición a través del Plano Astral, que como os he contado, es un lugar más allá de cualquier lugar. Allí no hay nada: ni siquiera espacio o tiempo. Es algo que está más allá de la realidad.

>>Cuando nos teleportamos, es como si abriésemos un pequeño agujero en nuestro mundo a través del cuál nos internamos en el vacío de plata. Es un agujero hecho con magia, por lo que ella nos guía creando un conducto a través del astral. El conducto se dirige de nuevo hacia Vilia una vez ha pasado por el astral, y abre un agujero idéntico en otro punto. Sin embargo, al tener que tomar el punto de destino antes de entrar en el plano astral, la mejor de las veces el cálculo de dónde debe crearse ese punto es aproximado. De ahí que a menudo no nos teleportemos directamente en el lugar exacto al que queremos ir.

>>Ese es el comportamiento normal del conjuro. Sin embargo, en esta ocasión, no se trata solo de que nos hayamos desviado. En este caso… hemos chocado.

-¿Chocado? -la interrumpió de nuevo el enano, desconfiado-. Nos has dicho que el sitio por donde pasamos está vacío. No hay nada. ¿Con qué podríamos haber chocado?

-El Vacío de Plata es ciertamente vacío por naturaleza y nada debería existir allí. -Iridal sabía que se acercaba la parte complicada. Era un inconveniente a la vez confuso y muy entretenido, la dualidad que solía existir en el multiverso-. Sin embargo, muchos seres han pasado por el Astral a lo largo de los siglos, aunque se supone que no deberían haberlo hecho. Algunos lo siguen haciendo, como nosotros, aunque sea a través de conductos mágicos.

-Hemos chocado con otro grupo de viajeros, entonces -sentenció Dart-Dos, pero Iridal negó con la cabeza. No pudo evitar estremecerse al recordarlo.

-Existen… seres. Criaturas que habitan en el Astral, y que lo usan como hogar. Es difícil cruzarse con ellos, pero a veces ocurre -la mujer hizo una pausa-. Y existen otros seres que habitaron… y aunque ya no viven, permanecen allí.

-Como un cementerio -aventuró Truy, y por la expresión de la hechicera supo que había acertado.

-Así es. El cementerio más grande que ha existido nunca.

-¿Y qué tipo de criaturas se enterrarían en un lugar como el que nos describes? -preguntó Dart-Dos, que no lograba imaginarse cómo se enterraba a un enano en un sitio donde no había montañas y, según apuntaban todos los indicios, ni siquiera tierra-. ¿Monstruos?

Iridal negó con la cabeza lentamente.

-Dioses -dijo.

Todos se sumergieron en un silencio que mezclaba solemnidad e incredulidad. Dart-Dos observaba a la hechicera como si estuviera loca, mientras Kaith reflejaba una intensidad antinatural en sus ojos.

-Dioses muertos… -murmuró.

-Así es -contestó Iridal-. Solo que hay una salvedad.

Todos esperaron a que continuara. La hechicera tomó aliento.

-Los dioses que flotan en el Astral suelen estar muertos. Un choque con uno de ellos es altamente improbable, pero sus consecuencias son fatales. Deberíamos estar…

-Muertos -terminó Kaith por ella.

-¿Y por qué no lo estamos, entonces? -gruñó Dart-Dos mientras acariciaba el pomo de madera de su hacha, intranquilo.

-Cuando chocamos, pude volver a verlo todo -explicó Iridal lentamente, haciendo un esfuerzo porque la entendiesen tanto sus compañeros como ella misma-. El vacío de plata, moteado de blanco. La neblina gris perdiéndose en un horizonte eterno. La carencia de aire, de calor, de frío, de peso… Vi al Dios. Vi su cuerpo. Inerte, inmóvil.

>>Pero por Mystra, que sea lo que fuese lo que pasó, cuando chocamos no nos quedamos allí. No se rompió el hechizo. No quedamos atrapados, ni morimos.

>>Sea lo que fuese lo que pasó, y cómo fuera que pasara, aquél ser supuestamente inerte… nos dejó marchar.

Vilia, capítulo 4: Caminantes de Planos.
En algún lugar entre el Bosque de Warath y la ciudad de Nívola, Entanas.
2 de Febrero del 1509 d.S.

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Song: “Now we’re standing side by side
What it takes to come alive
It’s the way i’m feeling i just can’t deny
Got to let it go”
– We found Love, Lindsay Stirling
http://grooveshark.com/s/We+Found+Love/4KzxRP?src=5

Written by Erizo

19/10/2012 at 10:24