El Camino del Erizo

Aventuras y desventuras de un Erizo dormilón… y friki!

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Famous Last Words

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Sun ardía. Todo su cuerpo, todo su ser, parecía incinerarse traspasado por el poder. Pero era necesario. Esta vez, por fin, ganaría. Aún a costa de su vida. Solo de su vida.

Sabía perfectamente que eran sus últimos momentos, y aún así se sentía orgulloso. Sentía orgullo por su raza, por lo que había sido y por lo que podría volver a ser. Sentía orgullo por los mensch, por aquello en lo que se habían convertido. Por aquello en que podrían convertirse, moldeando la tierra, SU tierra, SUS vidas, a sus deseos.

Y sobre todo, sentía orgullo por Kaith. Ella sería, sin duda, lo que más echaría de menos.

Como un cántico, sus palabras resonaron en el firmamento mientras su esencia se consumía, tal y como estaba escrito. Y mientras lo hacía, no dejaba de ver en su mente los rostros de todos los que lo habían ayudado, en muchos casos sin saberlo, a que él llegara hasta allí:

-El tiempo es un sendero por el que todos estamos destinados a pasar.
Por él caminamos solos, caminamos a ciegas
Sin darnos cuenta de cuántos otros caminan a nuestro lado.
El tiempo es un sendero sin intersecciones, una linea recta
que invariablemente nos llevará a un mismo final, a un mismo destino.
Nunca puedes salirte del camino. Porque más allá de él no hay nada.
Aun sin saberlo, yo he tenido suerte. El destino me puso a tu lado.
Y me empujó, tal y como planeó, a realizar este acto. El que será el último.
Y tú… perecerás conmigo…

Y en ese momento, con un desesperado esfuerzo de voluntad, un deseo sobrehumano, casi titánico, Sun prosiguió allí donde debería haber acabado. Y el mundo, el tiempo, se estremecieron…

-Aun sin saberlo, yo he tenido suerte. El destino me puso a tu lado, y a ti te puso en el mío.
Y ése fue su mayor error.
Allí donde caigamos, tú seguirás andando. Allí donde habíamos de morir, mi amor, tú seguirás viviendo.
Porque ese no era tu destino, mas así es como será.
Porque hoy ganamos una batalla como no se ha ganado nunca. Contra el verdadero enemigo:
Contra el tiempo.

Ciudad independiente de Media Esuarth.
Batalla de Media Esuarth, 10 de Enero del 1509 d.S.

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Han pasado diez días, y el cuerpo de Sun yace en un camastro destrozado en una pequeña alcoba sucia y destartalada. Los rayos de un sol rojizo se cuelan a través de enormes agujeros por el tejado de piedra, y bañan el rostro del que fue atlante, así como los rizos avellanados de Kaith, que caen en pequeños bucles alrededor de su joven y hermoso rostro.

Y sin embargo, ella ya no se siente hermosa. No se siente joven. De hecho, ya no siente nada. No es solo a causa de las llagas que recorren su cuerpo, sus brazos, que hasta ahora han demostrado no tener cura. Tampoco, siquiera, a su condición actual, a sus percepciones aumentadas, ultraterrenas.

Sencillamente, Kaith ha perdido aquello que más amaba, aquello que se había convertido en lo más importante del mundo. De su mundo.

Su frente se posa contra la piel fría del que una vez fuera atlante, hijo de Thrain, general del ejercito alado durante la Separación, faro de esperanza para la humanidad… Y en silencio, llora.

Ruinas de una capilla de Thrain en el Distrito Mercantil de Media Esuarth. Ciudad Independiente de Media Esuarth.
20 de Enero del 1509 d.S.

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Iridal se detiene ante el pequeño templo destrozado de Thrain. A pesar de los daños sufridos, es uno de los pocos edificios que queda todavía en pie en lo que fuera la ciudad entánica de Media Esuarth. Ante ella, un joven y mugriento sacerdote permanece haciendo guardia con una lanza rota en ristre. Al hacer la mujer un ademán para entrar en el edificio, el muchacho se enfrenta a ella anteponiendo estóicamente su arma. Su mirada destila decisión, a la vez que cansancio y tristeza.

-No podéis pasar, señora.

Iridal frunce el ceño con impaciencia y contesta:

-Busco a Kaith,
-Ella está dentro, pero lo lamento: no podéis pasar.
-¿Y por qué no puedo pasar? -preguntó, exasperada.
-Porque en este sitio yace un Dios, y tan solo alguien de porte sacro puede traspasar este umbral.
-¿Y acaso Kaith tiene tal “porte”, sacerdote? -imprecó Iridal, sin saber si quitar al joven de en medio de un puñetazo.
-Ella murió y volvió a la vida. Siempre ha seguido al Hijo de Thrain. Ha sido su discípula, y lo ha amado. Aún lo ama. La respetamos.

Iridal pudo haber seguido discutiendo. Pudo haberse deshecho del joven clérigo con una palabra y un leve gesto de la mano. Incluso creía probable que hubiese podido dejarlo inconsciente y pasar sobre su cuerpo inerte. Pero en vez de eso, asintió y continuó su camino.

Ahora entendía. No solo respetaban a Kaith: la comprendían. Todos los supervivientes de la gran batalla que se había librado alrededor de la ciudad diez días atrás eran conscientes del sacrificio que el atlante había realizado. Eran conscientes, aunque fuera mínimamente, de cuánto se había perdido, de todo lo que se había ganado a cambio. Kaith no era la única que sufría por la pérdida de Sun. Todos ellos también lo hacían, y compartían su dolor.

La protegían, como mudo agradecimiento al hijo muerto de un Dios muerto.

Iridal comprendió que así es como nacían en realidad los lugares sagrados.

Ciudad Independiente de Media Esuarth.
20 de Enero del 1509 d.S.

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Song: “‘Cause I see you lying next to me
With words I thought I’d never speak
Awake and unafraid
Asleep or dead”
– Famous Last Words, My Chemical Romance.
http://grooveshark.com/#!/s/Famous+Last+Words/6RoihB?src=5

Movie: “There’s no one I’ld rather be than me.” – Wreck-it Ralph.
http://www.imdb.com/title/tt1772341/

Written by Erizo

13/05/2014 at 1:30